Un plato 2
Como trabajador de un hotel puedes hacer muchas cosas que no tiene que ver con el disfrute ni con el descanso. Un hotel tiene los trabajos perfectos para no encontrar la realización personal.
Puedes ser un camarero y ser un amargado toda tu vida. Puedes tener turnos de mañana, de tarde, de noche. Si quieres, te puedes pasar todo el día dentro del hotel, ningún jefe va a venir a decirte que haces demasiadas horas y que te puedes volver a casa a descansar.
Puedes llegar a ser director de hotel y creerte que ya lo has conseguido todo en la vida, que por fin has llegado a algo y te permites ver por encima del hombro a los trabajadores de menor posición, sabiendo que en realidad el director de un hotel es un mierda más en la escalera de mandos de una gran empresa. Te puedes pasar toda la vida haciendo la pelota a tus superiores para que te cambien de destino a un sitio mejor. Intentar aprender un oficio que no te gusta solo por llegar a ser algo en la vida.
Puedes ser recepcionista, la cara simpática del hotel, el lado amable, la primera persona que el cliente ve cuando entra en el hotel. Para estar en recepción hay que ser simpático, tener buena presencia y saber muchos idiomas.
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