con un sudor pegajoso en la camisa, rancio. Entro en mi inem, me deslizo hasta la barra de información, es como el principio de taxi driver, puedo sentir esa música en la suela de mis zapatos. Me atiende una persona simpática, son pocos los simpáticos

Ya me he sentido así otras veces, flácido, flojo, sin ganas, asqueado por dentro y por fuera, como el productor de los discos de Enrique Iglesias cuando tiene que grabar sus nuevos temas; con un sudor pegajoso en la camisa, rancio. Entro en mi inem, me deslizo hasta la barra de información, es como el principio de taxi driver, puedo sentir esa música en la suela de mis zapatos. Me atiende una persona simpática, son pocos los simpáticos en esos puestos de trabajo.
YO: hola, soy un fracasado y vengo para pedir información sobre la ayuda familiar.
Chico: ¿tienes hijos?.
Yo: si, uno pequeño, es como un hijo, lo tenemos en casa, le damos de comer y por las tardes lo sacamos de la jaula para que trepe por las cañerías de la terraza.
Chico: Tendrás que pedir un certificado de prestaciones.
YO: ¿eso que es?.
CHICO: es como un certificado de prestaciones, pero solo puedes venir a pedirlo de 9 a 11. No antes, no vengas a las 8, no más tarde de las 11, si vienes a la 11 y 5 minutos no te podremos atender.
Regreso a mi casa con un hoja donde el chico me ha apuntado “certificado de prestaciones”. Es la una de la tarde, decido meterme en la cama hasta el día siguiente, para poder acordarme de todo. Sé que si me quedo despierto lo que queda del día empezare a pensar y terminare liándome con todo lo que me han dicho en mi PARO. A la mañana siguiente creo que es el titulo de una película, pero yo me levanto y me acerco hasta mi paro, mi imen, mi INEM, la gran oficina del fracaso. De nuevo me deslizo hacia la barra de información, podrían poner cañas y servir lonchas de cocaína en esa barra, o no, no sé porque, en fin….El chico simpático me da un numero y me dice que pase al fondo, que haga cola, que espere, pero que no me tome la vida tan en serio porque al final del camino me daré cuenta de que la vida solo ha sido un sueño y que no vale la pena estar todo el día comiéndose la cabeza por minucias; todo eso que me dice está muy bien, pienso de camino al lugar de espera, también pienso que él debe de tener un sueldo de más de 2000 euros y por eso puede ir por ahí diciendo esas gilipolleces. Después de unos minutos y 3 horas esperando, por fin llega mi turno, me siento en un silla, una señora mal peinada me atiende tras una mesa barata de esas típicas de oficina.
YO: Hola
ZORRA: mmmmmmm…arggggg, gruñido
YO: vengo a por un certificado de prestaciones.
ZORRA: ¿Un certific…mmmmmm,,,arggrrr, gruñido. Soy una cerda asquerosa con un buen sueldo pero tengo que tratarte con desprecio porque me paso todo el día sentada y no tengo que levantarme a las 6 de la mañana para ir a quitar platos sucios en un comedor repleto de alemanes sesentones con resaca.
YO: es para pedir la ayuda familiar.
ZORRA: un momento, ¿para pedir la ayuda o quieres un certificado de prestaciones?, no es lo mismo, no lo es, no es lo mismo, claramente no lo es. Una cosa es una cosa, y lo otro el coño de mi madre.
YO: es para pedir la ayuda. El chico simpático de la barra de la farlopa me dijo que antes tenia que pedir un certificado de prestaciones para luego pedir la ayuda.
ZORRA: ¿Me estas llamando zorra, te estas quedando conmigo, que quieres?, no te parece ya demasiado, que es lo que tengo que hacer para que estés contento conmigo……?........
Ella me da una carpeta con mil quinientas hojas para rellenar y me dice que vuelva dentro de 15 día. Al llegar a casa de nuevo me meto en la cama. Son las doce la mañana.


solounpoco dijo
Brutal¡¡¡
Y en tu oficina...¿nunca ha habido peleas? A la que yo voy, cada 2x3 se arma la pajarraca con gitanos esperando afuera con el coche arrancado. Una maravilla.
Saludos
11 Mayo 2009 | 06:02 PM