5 de la mañana
El viernes salgo de la oficina a las 5 de la mañana, me meto en el coche, meto la llave en esa parte del coche que hace que el coche arranque. El coche no arranca, lo intento de nuevo, el coche no arranca de nuevo, es como en la películas cuando uno se mete en el coche y el coche no arranca, joder pues no arranca, y está jodidamente bien claro, por muchas más veces que lo intentes si el coche no quiere arrancar porque está roto el puto coche no arranca. Me espero unos minutos y lo vuelvo a intentar de nuevo, vaya, el coche no arranca. Son las cinco de la mañana y estoy muy, muy lejos de mi casa del gueto. No sé a quien a quien se le ocurrió la idea de poner los estudios de televisión tan lejos de todo. No sé, alguien estaba dentro de su despacho una mañana de lunes, con la corbata puesta y un montón de tíos también trajeados delante de el esperando una respuesta para saber dónde cojones iban a poner los estudios. El contesto rápidamente. - los pondremos allí, donde Jaime III perdió la espada.
Es Domingo y mi coche duerme en un taller. Salimos de la oficina a las 4 de la mañana, nos metimos en el coche de un compañero que nos acerco hasta la ciudad. La idea era que desde la ciudad yo pudiese coger un autobús que me llevase hasta el pueblo. Llegamos a la ciudad que aun dormía en el coche del compañero sin radio. La plaza de España parecía una localización de película de zombies. A las 4 y media de la mañana no hay autobuses que bajen al gueto. Propongo un desayuno en la típica cafetería cerca de la plaza. buscamos aparcamiento durante un buen rato, es difícil aparca a esa hora. La ciudad duerme, ya no es Domingo, el lunes está por empezar pero aun no lo es porque no ha amanecido. Por fin aparcamos el coche, nos metemos en la cafetería. Está claro, todos los camareros que hacen esos turnos de noche están todos locos, luego pienso que yo en cierta manera también estoy haciendo un turno de noche. Después de 16 horas de trabajo una napolitana de chocolate me sentara bien pienso, mientras los coches pasan a poca velocidad por las avenidas. Los primeros coches que despiertan lentamente para arrancar el día y sus motores. Estamos en la terraza de la cafetería y los cafés llegan hasta la mesa, no llegan solos, los trae un camarero que tiene pinta de loco por estar en el sitio que está y por tener ese horario tan extraño. Después del desayuno ellos me dejan solo en la plaza de España. ¿Quien cojones le puso ese nombre a la plaza de España, no se le podía haber puesto otro nombre?, no sé, la plaza grande, la plaza principal, o la plaza de los jonkis. Me dejo caer en la parada del autobús, intento ver los horarios de las primeras salidas de autobuses hacia el gueto. No me entero de nada, es todo muy extraño, está poco iluminado y las letras son muy pequeñas. A mi lado dos mujeres sentadas y una extraña kinki con aros gigantes blancos y ropa blanca, todo muy blanco y muy kinki, muy de esa hora de la mañana en una parada del autobús; no sé, no quiero ser kinki por ahora. Supongo que las otras dos señoras están esperando el autobús para ir a trabajar a algún hotel de la zona del gueto. Autenticas mujeres sufridoras madres de 4 hijos de padres diferentes, mujeres gastadas con dentaduras postizas y dos paquetes de tabaco dentro de sus bolsos. No son mujeres de lectura ni de ipod en el autobús. Hago como que me siento tranquilo y me pongo a esperar el autobús como si yo también fuese una persona normal. Lo puedo hacer, no pasa nada, me puedo sentar un buen rato tranqui y esperar el jodido puto autobús, es algo normal, la gente lo hace a diario y no pasa nada. La ultima vez que cogí el autobús fue en el 88 para ir a al cine a ver jungla de cristal, gran película. Espero un poco más, el autobús no llega. Los mujeres y la kinki me miran, se preguntan, espero un poco. A lo lejos un taxi diminuto se acerca, diminuto porque está lejos pero se hace grande a medida que se acerca hasta mí. Me levanto del asiento y me lanzo a la carretera, levanto la mano y paro el taxi como si de una película se tratase. Amanece y me vuelvo al gueto en taxi. Amanecer es como ver anochecer pero al revés.

NADIE dijo
EXQUISITO, SUBLIME PARA MIS OIDOS, DE NUEVO OIR ESAS HISTORIAS TAN PECULIARES QUE TE PASAN, LLENAS DE SERES EXTRAÑOS, TRASNOCHADORES, Y GNOMOS NOCTURNOS QUE TE ACECHAN EN LAS PARADAS DE LOS AUTOBUSES, ADORO TU MANERA DE DELEITARNOS CON TUS PALABRAS Y SIN MAS DILACION; BRAVO, BRAVO Y BRAVO.
3 Julio 2007 | 01:51 PM