el dice que un día de estos se larga. Ella lo mismo, pero con todo su pelo teñido de rubio y con unos pantalones de esos que parecen un tigre. Ella dice que ya está harta de vivir así, que ya no puede más, que no sabe que está haciendo viviendo co
Ella es idiota, él también, los dos han salido de relaciones tormentosas con sus anteriores parejas. Se divorciaron, volvieron a ser libres y se conocieron no sé como. ahora viven juntos y los tengo encima de mi cabeza. El suele vestir con chandals de esos que hacen un ruidito especial al caminar, ella viste con toda esa ropa que una mujer con buen gusto no se pondría jamás en la vida; es toda esa ropa que se puede encontrar en mercadillos de plaza los Jueves o Sábados. Él tiene la nevera llena de cervezas. Ella tiene revistas del corazón el el baño, él está en el paro desde hace tiempo y de vez en cuando hace algunas chapuzas por casas, es de ese tipo de hombres que te saben arreglar la gotera de un grifo o te tiran una pared de un puñetazo.
Desde hace tiempo viven juntos y cada día discuten, se gritan, se insultan, corren por la casa, ella llora, el dice que un día de estos se larga. Ella lo mismo, pero con todo su pelo teñido de rubio y con unos pantalones de esos que parecen un tigre. Ella dice que ya está harta de vivir así, que ya no puede más, que no sabe que está haciendo viviendo con él. Discuten un poco más, todo son gritos, corren por la casa, ella llora de nuevo mientras el piensa en la serie de televisión del Chuk Norris que se está perdiendo por pelear con su chica teñida y tigres en las piernas.
La cosa se calma y salen de la casa. Entonces yo puedo seguir viendo el corazón de verano o cualquier otra cosa, porque no tengo a nadie gritando sobre mi cabeza. Por la tarde, cuando vuelve la pareja de no sé donde lo mismo. Detrás de un portazo retoman la discusión de la mañana, la de ayer y la de hace un tiempo, desde que están viviendo juntos. Ella, aunque esté teñida de rubio, aun es joven y lo más seguro, podría encontrar a otro hombre en otra barra de bar. Él lo mismo pero en mujer, ¿que les hace seguir juntos?. La rutina del mal royo les hace felices, en sus peleas entienden que el amor es eso porque siempre lo han vivido así.
al día siguiente la misma pelea, una semana más tarde la misma pelea y pasan los meses y yo los tengo encima de mi cabeza, no puedo leer, no puedo ver el corazón de verano ni puedo echar la siesta sin tener que estar dentro de sus putas discusiones porque las paredes, los techos y los suelos de este edificio son de papel de fumar. No puedo subir para hablar con los vecinos porque sé que me clavarían un cuchillo, ellos o algún primo de ellos.
Y aquí viene lo mejor, ¿por qué no se matan y nos dejan tranquilos a todos los demás vecinos?.

Fredy dijo
jajajajaja
(Sé que estos comentarios no aportan nada al mundo, pero me ha encantado)
7 Mayo 2007 | 01:37 AM