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La Coctelera

Cosas Chupis y bonitas

Toni Nievas

3 Mayo 2007

era bueno jugando al fútbol, era bueno dando de hostias a todos los niños, David era malo en todo lo demás. David era el típico niño hijo de puta que se pasaba tres días de cada semana expulsado por hacer hijo putadas. Cuando íbamos al colegio yo e

Son casi las ocho de la tarde, aun se puede tomar un café sin tener ese miedo a perder la noche despierto. Llueve lentamente y hace un día de esos grisáceos que son interesantes para verlos desde casa. Entro en el bar. Me dirijo hacia la mesa de siempre, tengo suerte porque siempre está vacía, me siento y saco de mi bolso un libro para hacerme el interesante, también porque el periódico está ocupado por un gilipollas que está sentado en la mesa de al lado. Antes los hombres no llevábamos bolsos, por esa razón nunca leímos en los bares. La camarera grisácea y de cutis descuidado se planta delante de mí, le pido un café con leche con la simpatía que me caracteriza y que me ha hecho famoso. Oírme pedir un café es como oírme vomitar.
La camarera se va tras la barra para prepararme el café. En la barra están algunos desechos humanos. Esos personajes de siempre que están pegados a la barra, desencantados con mucha sed. Entre los personajes, tras una espesa cortina de humo de tabaco se encuentra un tal David, - ¿quién cojones es un tal David?. David y su puta madre fue un antiguo compañero del colegio, David era bueno corriendo, era bueno jugando al fútbol, era bueno dando de hostias a todos los niños, David era malo en todo lo demás. David era el típico niño hijo de puta que se pasaba tres días de cada semana expulsado por hacer hijo putadas. Cuando íbamos al colegio yo era un niño regordito con chandal y calcetines blancos, el llevaba también chandals y calcetines blancos. Desde mi mesa puedo ver como el sigue llevando calcetines blancos, está claro que lo de los calcetines blancos tiene que ver con la evolución.
Yo nunca he hablado con el, es normal, las veces que lo intenté me tiraba piedras o me daba guantazos de esos que me hacían llorar. Creo que por esa razón, ahora que somos medio adultos, el alcohólico,- nunca he vuelto a tener ganas de intentarlo. Además, ¿cómo hacerlo?, me acerco hasta el y le digo,- ¿te acuerdas de mí, te acuerdas de todas aquellas piedras tan grandes y puntiagudas que me lanzabas?. Lo peor de todo es que tengo que verlo de vez en cuando, es lo que tiene vivir en un pueblo pequeño, perdón, en un gueto de mierda pequeño. Se supone que a mi edad yo ya tenía que haber triunfado en uno de esos programas de karaoke de la tele o ese otro de los talentos por descubrir, de esa manera no tendría que encontrarme con el siempre que salgo a la calle. Lo que me entran ganas es de entrar un día en el bar con unas buenas piedras en la mano y....

servido por Toni 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Fredy

Fredy dijo

¿Por qué escribes tan bien? ¡quiero que me enseñes!

Esta frase me ha matado de risa: le pido un café con leche con la simpatía que me caracteriza y que me ha hecho famoso.

7 Mayo 2007 | 01:40 AM

toni nievas

toni nievas dijo

mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm,....yo digo...

7 Mayo 2007 | 10:33 PM

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Cosas Chupis y bonitas

Baleares, España
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Toni Nievas. Personaje misterioso de la cultura “chundergrunen” Palmesana. Cómo pintor ha expuesto más de 20 veces, fracasando en todas y arruinándose. Director de peliculas sin pasta y guionista, se ha leído mas de dos libros y sueña que es Truffaut. Ama a los animales, odia las cucarachas y riega su jardín imaginario por las noches cuando la gente duerme. toninievasn@hotmail.com

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