Lo mejor del día es entrar en ese bar de plaza que no se puede llamar cafetería, con esa mujer gastada tras la barra
Miércoles de nuevo, de nuevo solo y de nuevo la llegada del invierno con todas sus mantas, estufas y la humedad del mar que se queda pegada por toda la casa y las escaleras de la finca.
De nuevo el paro y parecer que no haga nada por ser un parado y no parar de hacer cosas todo el puto día. Como estar encerrado en casa montando películas sin presupuesto o bodas por dinero.
De nuevo tirado en el sofá, tragando tele esperando a que pase algo, del sofá al ordenador y algún pensamiento de pintar de vez en cuando pero cuando tengamos dinero algún día,- ese día que nunca llega. El puto gato se relame las patas y ella me dice que la nevera está sucia. Otra vez tendré que limpiar la nevera,- ¿por qué no se limpia ella sola?.
De nuevo las cosas más interesantes del día han sido bajar a tomar café al bar, sacar dinero y recargar el móvil. Que cosa más triste nuestro barrio con la llegada del frío,...bueno, siempre es triste, da igual cual sea la época del año. Cada vez más kinkis, más gilipollas, más hijos de puta y gente gritando hablando subnormalidades, haciendo ruido con sus putos coches tuneados.
Lo mejor del día es entrar en ese bar de plaza que no se puede llamar cafetería, con esa mujer gastada tras la barra, con esa sonrisa tan triste, con ese aliento a tabaco y el tiempo que se paraliza una vez que te sientas en la barra a leer ese periódico que siempre habla de lo súper cotizado que está la obra de miro, porque el dueño del periódico tiene una docena de miros en su cuarto de baño.
De nuevo no me llama nadie y yo no tengo que llamar a nadie. No tengo que volver al hotel pero la ropa me sigue oliendo a salmón. Es algo que se lleva ya muy dentro.
¿que será de mi el año que viene, donde voy a estar?. - ¿donde siempre?,- joder, -¿donde cojones quieres estar,- ¿no tienes ya suficiente con hacer el gilipollas todo el puto día?. El hotel te espera, y los salmones te esperan también. Todos ellos te esperan en la puerta y cuando vuelvas te haremos un recibimiento de bienvenida como es debido. Los salmones, las perolas, los platos sucios y los chistes malos de tus jefes,- como ese tan gracioso de,- ¿cuando vamos a rodar una película porno?,- o esos chistes tan malos sobre los cuadros de manchas que pintan todos los hijos de los cocineros. Y porque no otra conversación con la directora para pedirle un ascenso de categoría?.
De nuevo las mismas preguntas delante del teclado....coño, que puta mierda......, joder..............................................................................................no sé.

nadie dijo
como siempre, punzante, deliberadamente cruel, sincero, crítico, denunciante de lo asqueroso de su vida, que tan fielmente nos retrata en este sketch de su monotonía, doloroso y dolido en su rutina, en su dia a dia, amarga sucesión de dias exactamente iguales y llenos de tristes recuerdos, pero que al final de la jornada, al anochecer, se dislumbra ese diminuta luz de esperanza y melancolia que tan características son de Nievas.
Toni no cambies jamás, en tus historias se respira siempre esa magia en el aire.
16 Noviembre 2006 | 10:37 AM