Hacer el amor como pianos en celo
La cama ya no nos cabía de tanto amor, antes de quedarnos dormidos hacíamos el amor 9 veces seguidas con algunos descansos para besarnos. No importaba la fecha en la que estuviéramos, podía ser un día de agosto y pasarnos pegados el día entero. Nos comíamos los pies enteros y nos turnábamos para mirarnos el uno al otro, para saber siempre que el uno estaba pendiente del otro. Buscábamos canciones perfectas para hacer el amor, músicas con muchos violines, mucho piano, trompetas y flautas. A mi las flautas siempre me habían puesto los pelos de punta y la piel de gallina de leopardo hasta que la conocí a ella. Entonces me di cuenta de que también se podía hacer el amor escuchando folk, banda sonoras de películas de acción, incluso canciones pop, pero que no tuviesen mucha letra complicada, porque eso podía hacernos perder el interés por el acto. Muchas veces haciendo el amor con ella, imaginaba como debían hacer el amor otras personas que conozco, gente de mi entorno, del trabajo. Personas como mi jefes,-me los imaginaba desnudos tocando a sus mujeres sudorosas con pelos en la espalda, escuchado esos discos de flamenco chill, La pantonja de Marbella entre rejas o el David Bisbal con su voz recién extraída de ángeles naturales. ¿cómo podíamos mejorar nuestro acto amoroso pensaba una y otra vez en la otra punta de la cama, allí donde apenas llegaban los dioses?. Porque no trasladarnos a un verdadero estudio de grabación y esparcer todo nuestro sexo allí,- oye!!. Que buena idea, solo necesitamos una cama, a nosotros mismos, algunos alimentos y los músicos para tocarnos los instrumentos mientras nosotros desarrollásemos nuestros talentos, afinando nuestros sentidos como pianos en celo, como niños de corales con burbujas en la garganta.

pepinoenlamano dijo
jajajaja.. está muy bien
8 Agosto 2006 | 02:38