La misma gente, las mismas caras, la misma plaza de pueblo. Coño, menudos ánimos me estoy dando. En la cafetería del centro la misma música y el camarero viene y me pregunta que quiero, pero si cada día le pido café con leche, ¿por qué me pregunt

A la una y media me levanto de la cama despertado por el timbre de la puerta, es el butanero. Este podría ser cualquier principio de una mala película porno, pero no lo es. Es otro día de mi anodina vida. Enciendo el ordenador aun sin desayunar y sigo con la faena, ahora estoy con subtítulos. Pongo la tele y empieza la película mi pie izquierdo, la he visto ya muchas veces pero puedo volver a tenerla de fondo mientras hago mis cosas. Tengo ese cuadro medio terminado que me digo durante todo el día que tengo que terminar. Me planteo un dilema, salir de casa para tomar café, o quedarme encerrado aquí todo el día. Enciendo la estufa, busco algo en la nevera. No sé muy bien que es lo que estoy buscando. Decido salir a tomar ese maldito café. ojear las aburridas paginas de cultura y pasar de las noticias. Mientras camino por la calle siento la misma sensación de siempre,- este pueblo sigue dando tanto asco. La misma sensación de que nada ha cambiado desde que era niño. La misma gente, las mismas caras, la misma plaza de pueblo. Coño, menudos ánimos me estoy dando. En la cafetería del centro la misma música y el camarero viene y me pregunta que quiero, pero si cada día le pido café con leche, ¿por qué me pregunta que es lo que quiero?, me entran ganas de pedirle un dry piriña o cualquier otra cosa extraña. El otro día le pedí un té con leche para variar y me trajo un café con leche, entonces, ¿qué es lo que no hemos entendido?. Ojeo esas paginas de cultura palmesana y se me remueve el estomago, las mismas caras de siempre, las mismas noticias. Le suena el teléfono a alguien de la mesa de al lado, tiene el volumen del timbre bien alto para que todos nos enteremos de que alguien le llama de vez en cuando, es tan lastimoso, patético y desagradable. Es su secretaria que le comenta algo del trabajo, el tío le dice a la secretaria que no quiere que le llamen a su numero personal, entonces hijo de puta, ¿por qué cojones das tu puto numero personal si no quieres que te llamen?. Pago el café y me encierro de nuevo en casa, tengo miedo de todo, del sistema, de la gente, del mundo, de los móviles, de la tele y la nevera, del tuning y de todo el regeton. Tengo tanto miedo de ser como todos ellos.
