Todo esto da mucho asco, los treinta, el invierno, el café.

¿ha terminado ya la navidad?,- bien, pues ya esta. Volvamos a otra cosa mas interesante. Dentro de poco volveré al curro, pero el de verdad, del que me pagan un sueldo. Me paso los días encerrado montando, pintado y haciendo cosas raras, no entiendo nada de todo esto. Giro la cabeza, miro la ventana, despega un avión y el cielo esta gris. Ella sale del cuarto donde se pasa todo el día estudiando. Tengo la necesidad de tomar un café, debería decirle algo y salir a tomar uno. No solemos tomar café en casa. ¿por qué?. Lo primero que he hecho al levantarme es ponerme la estufa encima, me he puesto mi manta roja por encima, ¿estaré enfermo?.
Yo: ¿vamos a tomar un café o sigues estudiando?
Ella: creo que debería seguir estudiando.
Yo: ¿pero para que estudias tanto?, si al final no te va ha servir de nada.
Ella: no quieres que estudie y si quieres que vaya a perder el tiempo tomando café contigo en el bar.
Yo: al menos del café sacas algo provechoso, esta bueno y por la tarde sienta muy bien. – esta conversación no la hemos tenido nunca, pero me gustaría tenerla. Estornudo y ella me dice Jesusito desde el interior de la habitación donde estudia. – yo la verdad es que paso un guevo de Jesús. Me llaman por teléfono, es T. Me felicita mi treinta cumpleaños y me pregunta como me siento- yo le digo que visualmente lo noto porque cada año que pasa doy mas asco, pero que por dentro sigo siendo un desastre con las misma inquietudes de siempre.
