Lunes sobre mi cabeza y todo vuelve a empezar, de nuevo salir de la cama, meterme en mis zapatos, limpiar mis dientes amarillos, mear sin equilibrio, derramar la leche para luego tomar el café en la calle. Dejar una casa vacía con un perro triste al lad

Lunes sobre mi cabeza y todo vuelve a empezar, de nuevo salir de la cama, meterme en mis zapatos, limpiar mis dientes amarillos, mear sin equilibrio, derramar la leche para luego tomar el café en la calle. Dejar una casa vacía con un perro triste al lado de un cuenco con agua amarilla, arrastrarme lentamente hacia las cosas que detesto solo por tener algo de dinero en la cuenta mientras en la tele salen todos esos hijos de puta de sangre azul esquiando y follando a lo grande trayendo miles de niños anuales y poniendo sus caretos en los billetes. Creo que no es justo. Es lunes y voy a hacer lo mismo, lo mismo es eso de cada día, entrar a trabajar en un curro que no me gusta, dejar pasar las horas machacando mi cuerpo en algo en lo que no me siento realizado, dejarme chupar la sangre por los jefes y por la luz eléctrica de la oficina, quizás de la cocina, o de cualquier fabrica, todos los trabajos son igual de anodinos si no te gustan, en todos ellos intentas ligar con alguien que te gusta. Siempre haciendo horas de mas, llegando tarde un día echándole la culpa al despertador. Soñando en todos los rincones del trabajo a que lleguen las esperadas vacaciones para poder escaparte a una ciudad misteriosa y vivir aventuras, ver que el dinero que tienes solo te llega para irte un fin de semana con tus padres al pueblo de tu abuela a comer estofado. Envidiar al compañero ascendido y desearle cuatro canceres con una muerte lenta, odia al pelota e intentar hacerte el simpático un día con el jefe para ver que pasa. Meterte en una conversación ajena para hablar de fútbol y te das cuenta de que no tienes ni puta idea de tenis. Odiar los fines de semanas porque no tienes planes, nadie te quiere y los únicos mensajes que te llegan al móvil son de promociones de amena. Todo es tan triste en esa vida solitaria de oficina y los pantalones te aprietan la bragueta. Pasan las lentas horas de la mañana deseando largarte a comer, echar una siesta y ver el tur de Francia echando las babas en el sofá. Suena el despertador de las cinco y es peor que un taladro anal sin vaselina. Miras la agenda y ves que no tienes amigos, por no tener, ni siquiera enemigos, pasas otro fin de semana encerrado en casa de tus padres viendo viejas películas chorras del Stallone porque tu padre dice que es un actor muy bueno que no lo doblan en las escenas de riesgo. Te fabricas mentiras en la cabeza para pensar que todo es pasajero y que un día de estos te ascenderán en la empresa y podrás entrar por la puerta de la entrada con la cabeza bien alta dándole al techo rompiendo luces y ventanas con todo tu ego. Es lunes y abres un cajón de tu escritorio y ves que no hay nada, tu trabajo no es importante, lo que haces nunca podría ser reactor de un terremoto al otro lado del planeta. No molas nada cuando hablas de tu curro a las tías, solo podrías encajar en círculos de tu misma especie si te invitasen a las fiestas de empresa. No haces ruedas de presa cuando sales de la oficina, no eres el careto de la camiseta de moda ni portada de la revista tendenciosa. Solo eres otro pequeño ser aplastado por el lunes.

maitank dijo
si te vas a sentir mejor puedes imaginarte q empiezas la semana en jueves, como una amiga de la universidad q pasa hasta ese día como puede y luego se despierta para disfrutar de un larguísimo fin de semana. Ahora, eso sí, ella sale a la calle.
23 Noviembre 2005 | 12:31 AM