Presa de mis tonterias
Cosas chupis, café con helado y posavasos de verano, aviones volando y chicas amargadas en la barra, la primera cita seria con el chico deseado y le dices todo lo que no tienes que decir. Lo haces todo mal, lo dices todo mal, y quedas mal todos los días de la semana. Mira el lado bueno de las cosas, hay discos rallados y los mismos temas escuchados. Esos ronquidos que arden en la cama van por ti . Olvídalo. Hasta un reloj parado marca dos veces bien la hora al día. Coches rotos de verano abandonados en los descampados congelados. Debía ser muy tarde aquellas noches para quedarse despiertos viendo el canal de la luna. Debía beberse toda una botella para estar bien. El canal de la luna siempre pone el mismo programa, una gran carta de ajuste que busca cuentas en un callejón lleno de ratas melancólicas adictas a las mentiras de las grandes ciudades de catalogo de museo cerrado en domingo, ese mismo día que decidimos recorrer el casco viejo en forma de cuadro moderno por el que pasear tranquilos sin que nos aplastasen los malos pensamientos. Una cara rara tiene la ciudad con los ojos amarillos y los botones apretados de la camisa en forma de anillos. Viajes espaciales al fondo de mi barrio submarino, un carnicero jubilado, mucha gente muerta retirada de catalogo en blanco y negro. Con los dedos sosteniendo mi cuerpo esperando a que pase algo encima de las letras. Con un giro de cabeza a la derecha en dirección del baño porque me estoy meando, esta muchacha no para de hablar de sus tonterías y a mi me están entrando ganas de largarme encima. Cuidado, baso, billete de lotería, no son tonterías. Ella no para de largar en la mesa reservada para enamorados de cita a ciegas de martes por la noche, en los martes no suelen pasar cosas buenas. Solo hay que ver todo lo que pasa por las noticias en el canal de la luna. Narcolepsia, pepsicola y patatas fritas, no son palabras que utilice a menudo en este mundo que nos queda grande. Me has pillado nadando en tu cuchara esperando ser absorbido por tu lengua de trapo. Surtido de palabras rebuscadas remolonas que suenen bien al terminar la noche, nos damos los besos dirigidos a cada mejilla de la esquina, antes de girar dentro del coche y volver a casa a seguir durmiendo. Una nueva ducha fría.
Creo haber oído un extraño golpe fuera de los violines de los cascos de mis orejas. Me quito los cascos y todo parece seguir en silencio a las 3 menos diez de la noche, parece que ya he dejado de escribir gilipolleces sin sentido.
Se meten el puño en la noche y luego en el taxi, se besan, se quieren, se desean, luego a la mañana siguiente se buscan y se casan. Tienen el futuro en un puño y el amor metido en interior de cada una. Se adoran, se arañan y se cazan, una se expresa a la otra y terminan en la olla mientras el culebron de la tarde es presa de ellas . Es Lennon en la radio mientras se aman desnudas en la cama. Se quieren, se aman, se dan cita y miran la agenda para la semana que viene. Corre deprisa, entra en el ascensor, no nos vallan a pillar en ropa interior. Queda con ella mañana, no tengas prisa si esta todo seguro, hazte un tatuaje con su sonrisa en tu rodilla y luego enséñaselo por debajo de la mesa. Pero venga, deprisa. Hazte un seguro, corre deprisa, el amor se escapa calle abajo y corres con zapatos de tacón, esto es un bajón o una canción de amor que suena en la radio y me esta tocando los cojones porque ella se ha ido. Llámala,- ¿estas segura?, pues claro que sí, me hice un seguro, me caduco el carne, pero sigo estando aquí. Es extraño todo lo que dices, pero en algo tienes que tener razón, pues claro que sí, ya te lo decía el puño de tu corazón. Esa puta canción de nuevo tocándome los guevos.

De Niro dijo
Amparo!
22 Noviembre 2005 | 08:45 AM