De vuelta otra vez en mi querida isla donde nunca pasa nada. Bajón total por dejar atrás dos grandes ciudades con mucho ocio y mucho pijo, Roma y Madrid. La vuelta a casa es el fin de esos idílicos días ahora archivados para el recuerdo en unas cuanta

De vuelta otra vez en mi querida isla donde nunca pasa nada. Bajón total por dejar atrás dos grandes ciudades con mucho ocio y mucho pijo, Roma y Madrid. La vuelta a casa es el fin de esos idílicos días ahora archivados para el recuerdo en unas cuantas fotos y un video muy chulo. Bajón total por volver a mi gueto, pequeño, sin nadie en las calles, tan triste, tan aburrido, anodino, tan gris y muerto en cada rincón por donde lo miro. Mi pueblo es lo mas parecido a un gatito muerto y aplastado en la autopista, esta ahí, lo sabes, pero pasas de mirarlo. Hoy ha sido el ultimo día de esas vacaciones que las hemos terminado en Madrid, donde hemos estado dos días parando en un hostal cerca de la gran vía. La idea cuando llegamos a Madrid siempre es la misma, buscar una habitación en el mismo hostal. Ese hostal de siempre estaba cerrado, o no quisieron abridnos la puerta, tocamos un piso mas abajo y nos metimos en un hostal que al principio no tenia mala pinta del todo, con su cuarto de baño con ducha y un par de toallas- una tele microscópica y sabanas creo que limpias. Tras pasar la primera noche disfrutando de los ruidos del timbre de la puerta y del ir y venir de personas extrañas llegamos a la conclusión de que nos hemos metido en el peor sitio del mundo, refugio de puteros en la peor zona de la gran vía. Solo son dos días y cuarenta eurazos por habitación con toallas limpias y microtelevisor. El día de hoy lo hemos pasado prácticamente en ese sitio llamado Barajas, con retraso de tres horas de nuestro avión. Ahora creo que tengo algo de gripe, me duele todo el cuerpo y he intentando dormir con gafas de sol, todo lo que he podido en el avión. En el aeropuerto no hay glamour, a parte de encontrarme con Antonio Gala y Enrique Morente buscando sus puertas de embarque , con esas caras y actitudes de ,- hey, miradnos si queréis, somos nosotros, no pasa nada!!!. Por lo demás no encuentro glamour. Solo veo miles de pijos con trajes emulando el modelo americano con sus ordenadores portátiles, otros hombres cincuentones grasientos y rebosantes de mierda hablando a todo bafle por sus teléfonos móviles, chistes de ejecutivos y grupos de japoneses pequeñísimos que vienen a Madrid para desgastar los cuadros del prado reproduciéndolos con sus cámaras de fotos, como si no pudiesen comprar el catalogo. Mujeres sesentonas con zapatos de tacón verdes que les destrozan los tobillos pero no les importa, porque aun creen que son sexy llevándolos,- zapatos que se quitan para dejar descansar sus pies dejando al aire libre sus medias de rejilla que no me ponen nada . Pero se sienten sexy por dentro. Grupos de hipies guaises ingleses o Canadienses que van en manadas para descubrir nuevas ciudades y empaparse de su cultura. Hombres gordos sudorosos con camisas imposibles llevando a rastras sus mujeres grasientas alemanas soñando con una salchicha, corriendo por todo el aeropuerto buscando sus puertas de embarque. No hay mucha tía buena en los aeropuertos pero cuando aparece una todo el mundo la mira. La típica argentina de ropa ajustada un poco pasada de moda que se le puede perdonar porque ver su cuerpo es la mejor exposición de arte que hemos visto en mucho tiempo. Se contonea como una serpiente pasando entre los pijos y la cara de idiota que pongo mientras pasa delante mía y yo haciendo como que no pasa nada. Y de repente ella, la chica de traje de zara que no se despega de su ordenador portátil mientras llevamos ya dos horas de retraso. Me quedo mirándola esperando ver hasta donde puede alcanzar su interés por su portátil. No pestañea, no se inmuta, no hace nada, no tiene flujos, solo tiene la cara pegada al puto ordenador. Parece la típica chica aburrida de película con trabajo de oficina y un vibrador de acero con estrías escondido en su maleta junto con una manzana ya en mal estado, el acero esperando la ocasión indicada. Todo esto y un montón de desesperación por coger nuestro avión de vuelta a casa.

Anunska dijo
Si, Madrid está lleno de pijos, yo antes trabajaba en Argüelles y era asqueroso.
La verdad que no os alojásteis en la mejor zona de Madrid, :), mi novio vive allí y yo no vuelvo sola a casa de noche ni muerta. Y su calle huele a cebralín.
18 Noviembre 2005 | 10:59 AM