No es fácil ser camarero; estar a cien en plena temporada, ligar y ser ligado por todo tipo de mujeres desesperadas, cocainómanas, adictas de playa y hamacas calientes, modelos de mini bikinis pringados de aceite bronceador,
La pareja de moteros con tatuajes esta sentada en la terraza del bar que da a la playa, es un día soleado y apetece estar sentado en una terraza al sol aunque uno sea un duro motero con tatuajes. El hombre tatuado también tiene media cara quemada; esa típica cara quemada color rojiza que todo el mundo hace que no mira pero nadie puede parar de mirar. Noto como el camarero se pone incomodo a la hora de ponerles las dos cervezas en la mesa, se hace el simpático solo para que ellos no noten lo incomodo que esta por tener tan cerca esa quemadura en la cara. El camarero se siente tan incomodo que todo esto le recuerda cuando tuvo que servir sangría fresca a un equipo de patinadoras enanas teñidas de rubio. O cuando un cliente al que le falta algún dedo de las manos se sienta en la barra para pedir un cortado como si no pasase nada. Uno puede ser camarero toda su vida y pensar que tiene un trabajo fácil cuando en realidad es todo lo contrario. No es fácil tener a un cliente de ochenta años que se esta meando por la próstata y no para de meterse servilletas de papel dentro de los calzoncillos; luego viene tu jefe y te ordena que vallas al viejo y le digas que se comporte, que esa no es manera de estar en la terraza tomándose un cocktail. La pareja de moteros te piden otra ronda de cerveza con esas cosas de picoteo que les has puesto antes, esas ridículas galletitas diminutas en forma de pez. No es fácil ser camarero; estar a cien en plena temporada, ligar y ser ligado por todo tipo de mujeres desesperadas, cocainómanas, adictas de playa y hamacas calientes, modelos de mini bikinis pringados de aceite bronceador, flipadas de la moda de la isla, gogos alemanas de discoteca decadente, recién llegadas de Ibiza de un simposio de surf. Todo esto en verano, y luego la muerte cuando llega el invierno, te cierran el chiringo, te dan un finiquito y te largas al paro, de vuelta a casa con tu mujer y tus niñas, la suegra, los canales digitales, los partidos de la temporada y la mierda de las quinielas, d.v.ds de películas de mucha acción y la manta hasta el cuello cuando te pones delante del televisor. Cierras los ojos pensando en que todo esto se pase rápido para que llegue de nuevo el verano, te llamen de nuevo del trabajo y vuelvas a servir cañas con peces galleta para moteros quemados con tatuajes.

perry dijo
es algo desesperante
2 Noviembre 2005 | 03:30 PM