Otro viernes de esos con comida familiar, niño que viene de la guardería, perro y pájaro que no paran de dar el coñazo y lo peor de todo, fideos en un caldo que estaba buenísimo,- la puta manía de los fideos que lo joden todo!!!. He vuelto a la rut

Otro viernes de esos con comida familiar, niño que viene de la guardería, perro y pájaro que no paran de dar el coñazo y lo peor de todo, fideos en un caldo que estaba buenísimo,- la puta manía de los fideos que lo joden todo!!!. He vuelto a la rutina de las 4 horas de trabajo hotelero, el café cabrón de la tarde que me pone de mal humor. La luz grisácea de mi barrio, el mal aliento de saber que no va ha pasar nada interesante si seguimos aquí metidos en los próximos años. Las copias del corto que no paramos de enviar a la península y no vemos los resultados, la selección española haciendo como que hacen algo en el extranjero. Maria Calas en la torre. Todo parece que este en su sitio pensando cual ha sido su sitio siempre. Ella me pregunta si quiero la leche calentita, por supuesto que si. Son las cinco de la tarde y en cuarenta minutos me largare al trabajo, haré lo mismo de siempre y todo será igual como siempre, y siempre, y siempre. Creo que tengo una bomba en mi cabeza. Me siento incomodo, agobiado, pequeño en este sitio. 17: 18, el café estaba buenísimo. Esta tarde cuando llegue al trabajo me recibirán con una fiesta sorpresa, entrare por recepción y no veré a nadie, ni clientes ni trabajadores, todo el hotel estará vació. Pensare que se abran escondido para darme una sorpresa; será como la secuencia de abre los ojos. Todo estará encendido con esa luz amarilla que le da ese aspecto de “el resplandor”. Entrare en la cocina y no abra ni un solo cocinero, pensare,- esto tiene que ser una broma. Saldré al comedor y allí tampoco abra nadie, mirare debajo de las mesas para ver si están escondidos y no encontrare a nadie debajo. ¿dónde se abran metido todos?, no entiendo nada. Llamare por teléfono a otro hotel de la empresa y nadie me cogerá el teléfono. De repente, con el teléfono en la mano y un dedo en la nariz, un hombrecillo de color verde con luces en la cabeza me sorprenderá.
Hombrecillo: cuelga el teléfono. – el hombrecillo hablara mi idioma porque vendrá de otra galaxia muy inteligente, como siempre se da en los casos donde vienen hombrecillos verdes de otras galaxias, esa tremenda inteligencia.
Toni: soy inofensivo, mi vida no vale nada, si quieres me puede exterminar con tu rallo láser.
Hombrecillo: no digas mamonadas, has visto demasiadas películas. Nosotros no hemos venido aquí para exterminar a nadie, solo queremos raptaros un tiempo para poder estudiaros.
Toni: ¿pero porque a nosotros?, habéis venido al peor sitio del mundo para estudiar seres humanos, nosotros somos gente de hotel, apenas tenemos cultura y no creo que os podamos aportar cosas buenas y valiosas para aprender del comportamiento humano. Sin ir mas lejos, yo solo soy un fregaplatos. ¿quieres que valla a tu planeta para hacer un simposio sobre fregaplatismo?. – el misterioso hombrecillo verde se quedara quieto escuchando mis palabras con sus grandes ojos azules. “ellos oyen por los ojos”.
Hombrecillo: ¿qué es fregaplatos?.
Toni: fregaplatos es el alguien que friega platos en una maquina de fregar platos, los seres humanos comemos sobre platos, bueno, los que podemos comer. Tenemos tendencia a ensuciarlo todo, desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos vamos a dormir, siempre estamos ensuciando, y lo que mas ensuciamos son los cacharros de cocina, que son un coñazo limpiar, por esa razón los humanos contratamos a otras personas para que hagan todo eso que otros no quieren hacer.
Hombrecillo: no entiendo nada, pero suena muy mal. Entonces, ¿qué es lo que tengo que hacer?. – el hombrecillo verde y yo nos sentamos en la barra del bar que esta al lado de la recepción, le pongo un café con leche y otro para mi.
Toni: yo creo que lo que deberíais hacer es buscar gente mas interesante que nosotros, no sé, realeza, presidentes, ministros, policías, funcionarios; a esos os los podéis llevar durante un buen largo tiempo, y si queréis os los podéis quedar.
Hombrecillos: ¿dónde podemos encontrar a ese genero de seres humanos?.
Toni: yo te diré donde los puedes encontrar. –después de decir esto, una súper nave de esas que salen en las películas aterriza en la puerta del hotel. De la nave salen dos robots que son los ayudantes del hombrecillo verde. Vienen a por el porque tienen que seguir con el trabajo.
Hombrecillo: bueno, pues muchas gracias por tu ayuda y por escucharme.
Toni: de nada hombre, siempre estoy dispuesto a escuchar a todos los que vengan del espacio exterior.
Hombrecillo: otra cosa antes de irme, ¿qué quieres que haga con toda la gente que nos hemos llevado?.
Toni: los clientes si queréis los podéis exterminar con rayo láser, sobre todo los clientes borrachos que no dejan propina. Y mis jefes y los directores…., podéis hacer experimentos con ellos. A mis compañeros dejarlos a todos libres. – el hombrecillo verde se marcha contento y a paso lento con sus dos ayudantes robots detrás dirigiéndose a la rampilla de entrada a la nave. Yo en ese momento me siento ñoño como en las secuencias tontas donde hay que despedirse de los extraterrestres. Viene a mi mente encuentros en la tercera fase que la he visto 8 millones de veces. ¿tendrá sentido todo esto?.
